SOM VERTICALS  TIBIDABO

rehabilitación avión del tibidabo

El  avión del tibidabo pasa por el hangar por primera vez a manos de Som Verticals

…El rehabilitado aparato, que este domingo se ha podido visitar sin problemas, reluce ahora en rojo brillante con nuevos logotipos y materiales

El avión del Tibidabo se inauguró en 1928 pero fue cambiado en 1930 y desde entonces nunca hasta el pasado enero había abandonado su soporte. La restauración ha sido intensiva y ha precisado reemplazar piezas insalvables como las tapicerías y las maderas.  La empresa mataronina SOM VERTICALS ha sido la encargada de bajar el avión para su rehabilitación. También se han cambiado las luces, los indicadores de rumbo y se ha arreglado el minilavabo. El interior, sin embargo, continúa siendo igual de apretado. “Como los vuelos ‘low cost’ de ahora”, bromeó Jaume Collboni, segundo teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona y encargado de inaugurar la atracción, que recordó también que para muchos barceloneses mayores el del Tibidabo fue su primer viaje aéreo.

La aeronave mantiene la chapa en el umbral de la puerta con el nombre de los constructores, los talleres Estrada de Sarrià, autores también de los funiculares de Montjuïc y del Tibidabo. Era una réplica del primer avión que hizo un vuelo comercial entre Barcelona y Madrid con la intención de “permitir a gente que nunca iba a viajar en avión conocer cómo era la experiencia”, explicó Margarita Rubió i Armangué de Rispal, presidenta de Fundació Nicolau Maria Rubió i Tuduri, que a sus 91 años no quiso perderse el acto de estreno del avión, aunque delegó la lectura del discurso. Su abuelo, Marià Rubió i Bellvé, fue el encargado de dirigir la planificación del parque que encargó el doctor Salvador Andreu en 1899.

La pieza del avión, sin embargo, la ideó su hijo Santiago Rubió, que “tenía 19 años y estaba acabando la carrera de ingeniero industrial”, explicó la hija, que recordó que la atracción “es una de las más populares del mundo pero también la más ecológica”, porque el eje es mecánico. Ya ha hecho, según el parque, más de 47.000 viajes y ha cubierto más de 18.000 kilómetros en su historia para casi 500.000 viajeros. Para Margarita Rubió, el parque del Tibidabo “se pensó para los niños y adolescentes a los que distraía y formaba con todos los medios a su alcance”, como los viajes aéreos, los autómatas, las exposiciones de objetos curiosos o las atracciones.

Lo que no ha podido verse este domingo de 2017, por el intenso sol, es la reforma de la iluminación del aparato, que ahora por fin lo enfoca con unos proyectores y dotándolo de focos en las alas para que sea visible desde la ciudad sobre la que da vueltas y de la que ha pasado a ser parte del paisaje.]

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